
La operativa interna, clave para disparar tu rendimiento financiero
El concepto de “experiencia de usuario (UX)” en el mundo financiero se asocia, a menudo, con el grado de facilidad de uso de los servicios digitales que los bancos ofrecen a sus clientes. Sin embargo, tiene una vertiente estratégica profunda, que va mucho más allá del producto en sí, y que jugará un papel capital en las cuentas de resultados de las entidades en un futuro inmediato. La operativa interna comienza a emerger con fuerza como factor desequilibrante en el incierto escenario de transformación que atraviesa el sector.
Aún persiste un error estratégico de fondo en el ecosistema financiero moderno, que consiste en creer que la batalla de la rentabilidad se libra exclusivamente en el terreno de la experiencia del cliente. Si bien las aplicaciones y servicios dirigidos al público resultan vitales, representan sólo el chasis de un vehículo que aspira a ser imparable. El verdadero motor, el que determina la velocidad, la eficiencia y la resistencia en esa carrera por el liderazgo financiero, se encuentra en la arquitectura del software de gestión interna.
Para los directivos de las entidades bancarias y las Fintech comprender esta doble vertiente es fundamental con vistas al despegue de sus organizaciones. Porque la ventaja competitiva más duradera y rentable, a menudo, proviene de inversiones que el cliente final jamás verá. En otras palabras: es en la excelencia operativa interna, y específicamente en la experiencia de uso de sus herramientas, donde se genera el verdadero factor diferencial de las entidades
Pese a todo, no son pocas las compañías de diferentes sectores que comienzan a ver muy claro este principio. Así lo refleja, por ejemplo, el último estudio elaborado por la consultora KPMG en torno a la materia, titulado ‘Global Tech Report’, que revela que el 89% de los responsables empresariales españoles admite haber cosechado beneficios tangibles en los últimos ejercicios a raíz de la incorporación de soluciones tecnológicas innovadoras para la gestión interna.
En el ámbito bancario, no obstante, la experiencia de usuario de puertas para adentro es aún una asignatura pendiente. Según datos recientes publicados por la firma tecnológica Internacional Data Corporation (IDC), el 19,4% de la inversión mundial en transformación digital prevista para 2026 irá destinada al sector bancario. Casi nada. Sin embargo, la mayor parte de ese presupuesto, cifrado en miles de millones de euros, se orientará de forma prioritaria a la mejora de servicios en línea, en el marco de la carrera competitiva global por fidelizar a los clientes de banca móvil y atraer a nuevos.
El alto potencial de rentabilidad asociada a la optimización interna se puede observar en numerosos ejemplos de éxito en el sector. Uno de los que mejor lo ilustran es el histórico caso de la gestora de inversiones BlackRock, líder mundial en actividad financiera, y su plataforma ‘Aladdin’. La firma estadounidense detectó hace ya tres décadas algunos déficits importantes en los procesos de gestión de sus carteras, por lo que decidió desarrollar un software interno que sirviera para analizarlas, identificar sus potenciales riesgos y unificar los procesos de acción en torno a ellas.
El resultado fue la poderosa plataforma ‘Aladdin’, que integraba bajo una única herramienta el análisis de amenazas y todo lo relativo al manejo de carteras, negociación y operaciones. Una especie de centro de mando único que aunaba en una misma aplicación casi todo lo que se podía hacer. Tras su implementación, la firma americana consiguió acabar con los vacíos de información, reducir de forma drástica las pérdidas derivadas de errores humanos y acabar, en la práctica, con los procesos manuales.
El fruto de ‘Aladdin’ fue tan eficaz que BlackRock decidió incluso comercializarlo, ofreciéndolo en formato SaaS a otros gestores de activos, aseguradoras y bancos del país. Hoy operan con dicha plataforma miles de empresas de todo el mundo, reportando a la compañía ingresos superiores a los 1.500 millones de dólares anuales.
Casos como este evidencian la importancia de la inversión en los procesos internos y muestran cómo una apuesta acertada en esa dirección puede terminar transformando positivamente la mecánica de una organización. En un escenario financiero en el que los márgenes se estrechan y la competencia se eleva cada día, la eficiencia que emana de una operativa fluida, de la reducción de errores y de la capacidad de tomar decisiones basadas en datos accesibles no son mejoras residuales, sino la verdadera esencia de la ventaja competitiva.




