
FACTORING Y CONFIRMING: El eslabón financiero que blinda a las empresas proveedoras
En los foros de debate sobre financiación alternativa a menudo se aborda con profusión lo relacionado con fórmulas que ya forman parte del imaginario colectivo empresarial. Hablar de leasing o renting, fruto del impacto que tienen en un número significativo de sectores, se ha convertido en una constante que permite poner en valor su importante papel como opción frente al crédito financiero tradicional. Sin embargo, la evolución de figuras como el factoring o el confirming tienden a pasar más desapercibidas pese a su condición de eslabón capital como garantía de estabilidad y desarrollo para miles de empresas que se dedican a la prestación de servicios.
El espectacular crecimiento de este sector en nuestro país está fuera de toda duda. Según datos de la Asociación Española de Factoring (AEF), las entidades que ofrecen servicios de factoring y confirming elevaron su volumen de cesiones de crédito un 6% durante 2023, alcanzando los 270.393 millones de euros. Esta cifra, para visualizarlo de forma tangible, equivale a más del 26% del PIB nacional.
Cabe destacar también que el factoring crece a ritmo medio superior al de la economía española, mientras que el confirming representa ya es 52% del crédito comercial de nuestro país según el último Boletín Estadístico del Banco de España.
En visto de los datos, se puede concluir que en los últimos años España ha experimentado un fuerte auge en el uso del factoring y el confirming, especialmente entre las pequeñas y medianas empresas proveedoras de servicios. Esta tendencia, lejos de representar una casualidad, responde a una combinación de factores económicos y operativos que vale la pena analizar.
La crisis financiera de 2008 dejó una marca indeleble en nuestro tejido empresarial. Las pymes, que representan más del 99% del entramado societario del país, sufrieron de forma especial la restricción del crédito. La banca, enfrentada a requisitos más elevados de capital y riesgo, adoptó una posición conservadora en sus políticas de préstamo, empujando a muchas organizaciones a buscar fuentes alternativas de financiación para mantener su operatividad y crecimiento.
De pronto, la idea de que una empresa pudiera vender sus facturas pendientes de cobro a una entidad financiera a cambio de un adelanto inmediato de parte de su valor emergía como una solución perfecta para lograr estabilidad. El mecanismo del factoring no solo mejoraba la liquidez de compañías sujetas a demoras en materia de ingresos, también permitía trasladar el riesgo de impago al banco en cuestión.
El confirming representaba una especie de proceso a la inversa destinado a dotar de flexibilidad a los pagadores: en su caso era la entidad financiera la que gestionaba los pagos a los proveedores de una empresa, ofreciendo a estos la opción de cobrar sus facturas antes del vencimiento. El sistema permitía optimizar al máximo la gestión del circulante, contribuyendo también de forma indirecta a la armonía comercial entre empresas y proveedores como consecuencia del pago puntual.
En la actualidad, ambas fórmulas consolidan su despegue como vías de blindaje que evitan inesperados agujeros en tesorería como consecuencia de los retrasos presentes —e incluso normalizados— en la dinámica empresarial propia de muchos sectores. Lo que en un principio surgía como herramienta específicamente pensada para pymes ha terminado por atraer también a grandes compañías, que en muchos casos se apoyan en el factoring y el confirming para fortalecer su músculo financiero y acelerar sus procesos de inversión.
Un ejemplo de ello lo representa el caso de ‘DEF Construction’, una firma canadiense de gran tamaño dedicada al desarrollo de infraestructuras inmobiliarias que hace unos años se enfrentó a un escenario inquietante. Como consecuencia del largo retraso en el cobro de un proyecto de gran calado que registró de un cliente, la brecha que se creó en su caja amenazó con la parálisis del proyecto y la quiebra de la compañía, incapaz de pagar a subcontratas y comprar nuevos materiales. Su alianza con una entidad que le proporcionó un servicio de factoring express se convirtió en su tabla de salvación, gracias a la cual pudo concluir el proyecto sin endeudamiento bancario.
Por todo esto, se puede afirmar que dichas fórmulas no representan una moda del momento, sino una respuesta estructural a los déficits que, en muchos casos, los modelos financieros tradicionales presentan en torno a casuísticas particulares que afectan a un número significativo de actores del ecosistema empresarial. Nuestra evolución social, económica y de cultura corporativa marcará la senda del factoring y el confirming en dirección a un futuro que, de momento, resulta prometedor. La solidez de la cartera, a fin de cuentas, es uno de los principales avales del emprendimiento competitivo y duradero.




